Tu recién nacido no duerme: así superas los primeros meses
Sarah Mann·14 min de lectura
Los recién nacidos son una monada. Si no fuera por el tema del sueño…
Puede que ahora mismo te pase lo mismo que a tantas madres recientes (y lo mismo que me pasó a mí al principio de mi vida como mamá): de repente la vida se pone del revés.
(Seguro que sabes perfectamente de qué te hablo.)
Una llevaba en la cabeza esas imágenes preciosas de bebés pequeñitos, tumbados a gusto en su cuna, durmiendo profundamente.
Y después de unas semanas descubres que eso, precisamente, no parece ser su fuerte. Sobre todo de madrugada.
A continuación vas a encontrar un montón de información útil sobre esos primeros meses tan delicados con tu bebé:
¿Tu recién nacido no duerme? ¿Por qué ocurre?
¿Qué expectativas son realistas y cuáles no?
¿Cómo es el día a día con un recién nacido?
Fases de llanto: por qué existen y qué puedes hacer
¿Cuándo tienen los recién nacidos crisis de crecimiento?
Un resumen detallado: horas de sueño y comportamiento del sueño
Tu recién nacido no duerme, ¿por qué?
¿Tienes la sensación de que tu recién nacido no duerme bien?
¿Por qué es así?
Seguro que ya te has dado cuenta de que tu necesidad de dormir y la de tu bebé no coinciden ni de lejos.
Y eso que un recién nacido llega a dormir hasta 18 horas al día. El problema está en cómo reparte esas horas: de una forma bastante desconcertante y casi imposible de prever entre el día y la noche, reclamándote a viva voz en los ratos intermedios.
El cuerpo de un recién nacido pide a gritos siestas cortas y tomas frecuentes. Justo después del parto, su estómago tiene apenas el tamaño de una avellana.
Eso no era ningún problema mientras tu peque flotaba en el líquido amniótico. Solo tenía que abrir la boca y ya le llegaba alimento líquido y calentito.
Imagínatelo por un momento: la vida dentro de tu barriga era el paraíso. Y ahora tu nuevo habitante del mundo está aquí fuera. El hambre y la sed hay que saciarlas fuera de tu tripa. Y encima con un estómago minúsculo.
Dormir y comer
Aunque hacia el día 14 su estómago ya haya crecido hasta el tamaño de un huevo de gallina, la cosa no cambia: tu pequeño necesita comer con regularidad para mantener su motor en marcha. En pocos meses es capaz de cambiar varias tallas de ropa.
Una barbaridad, ¿verdad?
Dormir y comer son claramente las dos grandes actividades en la vida de tu recién nacido (semanas 0 a 12). Y están enormemente unidas entre sí. Mezcladas con algún rato de vigilia aquí y allá, su sueño no sigue ningún plan fijo ni ninguna estructura del día.
Imagínate el sueño de tu recién nacido más bien como una espiral: un sube y baja, una mezcla constante de estar despierto, comer y volver al país de los sueños, en cualquier orden.
Muchas veces, sobre todo durante el primer mes, cuesta muchísimo despertarlos. Y cuando por fin abren los ojos, piden comida de inmediato. Justo después vuelven a escaparse durante 30 minutos, o hasta 3 o 4 horas, al mundo de los sueños.
Como te decía: un recién nacido no puede seguir una estructura.
Así que ya lo ves: es importante no tener expectativas demasiado altas con una rutina diaria ordenada.
¿Cómo es un día «normal» con un recién nacido?
Es normal que durante las tres primeras semanas tu recién nacido esté tan adormilado que se despierte prácticamente solo para comer. Puede incluso que tengas que despertarlo tú.
Pero tranquila: a partir de la tercera o cuarta semana se le ve bastante más despierto y atento. Aun así, tu bebé va a repartir sus horas de sueño en muchas siestecitas a lo largo de todo el día. Esas siestas son muy flexibles en su duración, desde 30 minutos hasta 3 o 4 horas. Entre medias come a base de bien. Y vuelta al sueño.
Los recién nacidos no siguen esa estructura de día y noche que a nosotras nos encantaría.
Algunos bebés llegan incluso a confundir el día con la noche. Es decir, colocan sus ratos largos de vigilia por la noche y se pasan el día entero dormitando. (También para eso hay soluciones suaves, aunque el cambio necesite su tiempo. Sobre todo conviene vigilar que tu bebé no duerma más de 2 horas seguidas del tirón durante el día.)
Fases de protesta y de llanto
Cuando tu bebé (¡y tú!) habéis superado las primeras semanas, él va a estar más despierto y, por desgracia, muchos bebés empiezan entonces a llorar bastante más. Entre una y dos horas de llanto al día no son nada raras. Algunos lo reparten a lo largo del día y otros se lo guardan para el final de la tarde o para la noche.
(Un reto enorme para padres y bebés.)
Los motivos son de lo más variado.
Los clásicos: ¿sobreestimulación?, ¿hambre?, ¿gases?, ¿pañal sucio?, ¿sobrecansancio?, ¿dolor de tripa? O directamente sin ningún motivo aparente.
Muchísimos recién nacidos tienen al caer la tarde una fase de protesta más larga. También eso es normal, por desgracia (y yo podría escribir un libro sobre el tema). Suele mejorar en torno a la novena semana.
Los llamados cólicos desaparecen (con suerte) alrededor de los 3 o 4 meses.
Las fases de llanto pueden ser muy duras. Como padres nos sentimos increíblemente perdidos, cansados, decepcionados e impotentes. Porque muchas veces ningún truco ni ningún consejo sirve de nada. (Ni el masaje de barriguita ni los medicamentos anticólicos.)
Pero hay algo importante que no deberíamos olvidar:
Llorar es la única forma de comunicación que tiene tu bebé. Y tu bebé no llora porque seáis «malos» padres. Ni por vuestra inseguridad. Para un bebé, el cambio de la barriga de mamá al mundo real es sencillamente gigantesco. Y eso primero tiene que procesarlo.
No es culpa tuya
Si te estás comiendo la cabeza pensando a qué se debe y si tú tienes la «culpa»: intenta relajarte y dejar a un lado los reproches hacia ti misma. No os ayudan absolutamente en nada. Los bebés que lloran mucho y las fases de llanto aparecen en las «mejores» familias. Los estudios más recientes muestran que también las crías de mamíferos pasan por fases así. Por difícil que sea, y con todos los consejos buenos y malos que vas a recibir, lo mejor es de verdad no volverse loca (siempre que se haya descartado cualquier causa médica, por supuesto).
Cuando la cosa se pone muy dura, busca urgentemente a alguien que te dé un respiro. Mi marido y yo nos íbamos turnando en esas situaciones, para que siempre hubiera alguien que pudiera descansar un poco y recargar pilas.
Y lo más importante de todo en estas etapas: nunca, nunca debes sacudir a tu bebé. Es lo único que puede provocar daños permanentes verdaderamente terribles. El llanto, en cambio, se pasa en unas semanas.
¿Sabías que, por norma general, no se aprecia ninguna diferencia a largo plazo entre los bebés que lloran mucho y los demás bebés? Así que aguanta. Pide ayuda y cuídate a ti también todo lo que puedas.
Dos de mis bebés lloraron muchísimo. Solo quien lo ha vivido en primera persona sabe hasta qué punto pueden ser brutales la sobrecarga, la frustración y esa sensación increíble de impotencia y también de rabia. Aquí tienes una página web muy interesante, purplecrying.info, que a mí me resultó de mucha ayuda (está en inglés).
Un reto extra: las crisis de crecimiento
Por si todo esto fuera poco, tu peque todavía tiene unos cuantos retos añadidos por delante.
La etapa del recién nacido está marcada precisamente por un buen número de crisis de crecimiento (los famosos estirones). Eso significa una ración extra de inquietud y, sobre todo, un auténtico maratón de tomas (especialmente en los bebés que maman).
El primer estirón llega ya entre los 7 y los 10 días de vida. Una pequeña tregua y enseguida vienen más: en las semanas 2 y 3, y de nuevo entre la 4 y la 6. Prácticamente sin parar, ¿verdad? Y otro estirón más está previsto en torno a los 3 meses.
Para el desarrollo de tu bebé es importantísimo que respondas a su necesidad de alimento. Así que vas por buen camino si le das justo eso: comida, comida y más comida.
Resumen: horas de sueño y comportamiento del sueño en los primeros meses
Cuando un recién nacido duerme mal, merece mucho la pena mirar también cuál es la necesidad de sueño real de un bebé de esta edad.
Es cierto que cada niño tiene sus propias características y sus propias ideas en lo que al sueño se refiere. Pero todas las personas expertas en sueño infantil coinciden en que esa frase que tantos padres dicen, «es que mi bebé necesita dormir mucho menos», casi nunca es cierta.
Para que un niño crezca equilibrado y sano (y esto vale también para los años siguientes), lo suyo es ajustar aquí y allá algún que otro detalle y buscar la forma de facilitarle más horas de sueño.
Y eso tiene un efecto enorme también sobre las noches.
¿Quieres un ejemplo?
Muchas veces los bebés pasan demasiado tiempo despiertos durante el día y acaban constantemente sobrecansados. Eso repercute de forma negativa en el sueño nocturno. El exceso de cansancio es uno de los grandes enemigos de un buen descanso.
¿La solución? Observa a tu peque con atención para captar sus señales de sueño y reaccionar rápido. Un bebé descansado duerme mucho mejor y más tranquilo por la noche (normalmente también más rato).
Infórmate, por tanto, sobre cuánto tiempo puede estar tu bebé despierto y contento, obsérvalo bien y cuida que haga siestas buenas y frecuentes.
Aquí tienes, a modo de orientación, un resumen del sueño de tu bebé en los primeros meses
(En términos de sueño, a los bebés se les llama «recién nacidos» hasta el cuarto o quinto mes.)
Recién nacidos hasta los 3 meses
Tras el nacimiento, hasta 18 horas de sueño. Al final del primer mes, alrededor de 16 horas (repartidas en 8 a 10 horas de noche y 5 a 7 horas de día, con muchas interrupciones y ratos cortos de vigilia).
Segundo mes: unas 14 a 16 horas (8,5 a 10 horas de noche; 6 a 7 horas de día).
Tercer mes: unas 14 o 15 horas (de media, 10 a 11 horas de noche y 4 o 5 horas de día).
El sueño nocturno debería ir mejorando poco a poco. Con algo de suerte, hacia las 6 u 8 semanas tu bebé desarrolla tramos de sueño de 4 o 5 horas.
El sueño diurno a esta edad todavía no tiene ninguna estructura. Por favor, no intentes imponer un plan fijo ni horarios cerrados para las siestas. Disfruta mejor de la flexibilidad y de que tu recién nacido todavía sea capaz de dormirse prácticamente en cualquier sitio. Y vigila sobre todo que no llegue a estar sobrecansado.
Hacia los 3 meses puede que tu bebé desarrolle más regularidad y sea capaz de dormir varias horas seguidas por la noche (otros necesitan bastante más tiempo; que no cunda el pánico si el tuyo es de estos). Los ratos de vigilia durante el día se van alargando y la necesidad de sueño se desplaza más hacia la noche.
Es bastante típico que un bebé de 3 meses haga una siesta más larga y reparta el resto en un montón de mini siestas a lo largo del día. (Una rutina diaria claramente reconocible no suele aparecer hasta los 5 o 6 meses, cuando tu bebé se asienta en tres siestas fijas.)
Cuarto y quinto mes
Unas 14 o 15 horas de sueño (11 a 12 horas de noche, 3 o 4 horas de día).
Número de siestas: entre 3 y 5, aproximadamente (variable).
A partir de los 4 meses, y en algunos casos no hasta los 6 o 7, la mayoría de los bebés encuentran cierto ritmo con un número estable de siestas. (Ahora ya puedes ayudar a tu peque a organizar sus siestas en el tiempo y, si lo deseas, a alargarlas.)
Si tu bebé todavía no duerme del tirón (sí, sí, dicen que existen bebés que lo hacen), se despertará entre 1 y 3 veces por la noche. Muchos bebés siguen pidiendo comer 1 o 2 veces por noche hasta los 9 meses. Si son bastantes más, es posible que estés ante un tema relacionado con los hábitos de sueño. Aquí puedes leer más sobre ello y sobre cómo favorecer que duerma toda la noche.
En torno a los 4 meses, tu bebé atraviesa un cambio enorme en su forma de dormir, ligado a su desarrollo y a la reorganización de sus fases de sueño hacia un patrón más parecido al de los adultos (se habla de una regresión del sueño). Eso puede tumbar hasta al mejor durmiente y provocar despertares mucho más frecuentes. Esta regresión puede ser bastante intensa y afecta a casi todos los bebés, con mayor o menor fuerza. En el mejor de los casos, después de 3 a 6 semanas tu bebé habrá superado su salto de desarrollo y, con él, las dificultades de sueño. Si no es así, conviene que pienses cómo quieres manejarlo. Aquí encontrarás más información y consejos de supervivencia específicos para esta etapa.
Con cuatro meses, los días siguen siendo bastante variables. La mayoría de los bebés todavía no consiguen adaptarse a un horario fijo y diario. Su cerebro está madurando a toda máquina y no logran mantenerse despiertos el tiempo suficiente para aguantar hasta la siguiente siesta programada.
Las siestas siguen siendo, por tanto, muy cortas, frecuentes y variables, con una media de 4 siestas al día. A los cinco meses nos movemos entre 3 y 4 siestas. La mayoría de los bebés consiguen, hacia los 6 o 7 meses, reducirlas de forma estable a tres. Entonces empieza el momento en el que una rutina fija y, si lo deseáis, algo de aprender a dormir pueden tener sentido.
Y hasta aquí. Ahora ya tienes un montón de información en la mano. Espero que consigas desde el principio poner las cosas en su sitio con delicadeza, para que dormirse y dormir toda la noche no se conviertan en un problema permanente en vuestra casa.
¿Cómo lo estás llevando con tu recién nacido?
¿Tienes dudas o quieres contarme algo? Me encantará leer tu comentario aquí abajo.
Tu Sarah, de Noches Serenas Bebé
Con cariño, Sarah
Sobre la autora
Sarah Mann
Mamá de siete. Consultora certificada de sueño sensible del ISSC Australia. Fundadora de Noches Serenas Bebé. Escribe desde hace diez años sobre sueño infantil con apego, porque a ella le costó años encontrar su propio camino.
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